En esta nueva entrada voy a hablaros de un tema muy controvertido: la eutanasia. La eutanasia es un tipo de cooperación al suicidio pero debido a sus circunstancias especiales, es un acto humanitario dirigido a acabar con los padecimientos de quien no quiere seguir viviendo por grave enfermedad, se le da un tratamiento distinto al de la cooperación al suicidio en sí.
Son muchas y cada vez más, las
voces que piden en España que no se castigue la eutanasia bajo ninguna de sus
formas, pero el Código Penal actual solo aprecia una atenuación de la pena.
Para poder hablar de eutanasia han de cumplirse unos requisitos:
o La persona que la solicita debe de tener
enfermedad grave y riesgo mortal irreversible o sufrir graves padecimientos
permanentes y difíciles de soportar.
o
Ha de existir una petición expresa, seria e
inequívoca por parte del enfermo.
Existen varios tipos de
eutanasia, unas permitidas y otra no:
Eutanasia activa: el que padece una grave enfermedad que le produce
intensos dolores y pide que se le ayude a morir o incluso que se le provoque la
muerte. La pena que establece el Código Penal para este tipo de delitos es
“pena inferior en 1 o 2 grados a las penas establecidas para la cooperación
necesaria o la cooperación ejecutiva al suicidio, según se ayude a morir con
actos necesarios (dar una pistola, dar veneno...) o se ejecute directamente la
muerte (apretar el gatillo). Por lo tanto hablaríamos de penas de 6 meses a 2
años en caso de eutanasia activa por cooperación necesaria y de 1 año y medio a
6 en caso de no solo cooperar, sino de llegar a ejecutar la muerte (la pena
exacta, siempre dentro de los márgenes indicados, dependerá de que la rebaja
consista en 1 grado o en 2).
Por tanto en la eutanasia por
cooperación necesaria, si el autor no tiene antecedentes penales no irá a la
cárcel, puesto que las penas inferiores a 2 años se computan por arrestos de
fin de semana, multa o incluso trabajos en beneficio de la comunidad. En el
caso de la eutanasia ejecutiva dependerá del caso concreto y de la pena que
determine el Juez, pero al ser la mínima 1 año y 6 meses cabría la misma
posibilidad que en el anterior caso si ésta fuera inferior a 2 años.
Eutanasia activa directa u ortotanasia: tratamiento omitido por
muerte cerebral o tratamiento que se hace para mitigar dolores que puede
acortar la vida del paciente (ej: gran dosis de morfina que produce su muerte).
El objetivo principal de estos tratamientos no es acortar la vida, sino evitar
dolores. La ley no la castiga.
Eutanasia pasiva: no suministro o interrupción del suministro de un
tratamiento (desconectar a alguien de la máquina que le mantiene con vida se
considera tratamiento) a petición del paciente. Está fuera de responsabilidad, es decir, en nuestra legislación
está permitido, no está castigada.
La Ley de Autonomía del Paciente da libertad al paciente para rechazar el
tratamiento prescrito.
Esta ley permite al mayor de edad
no incapacitado legalmente redactar unas instrucciones previas en las que
manifieste anticipadamente su voluntad sobre los cuidados y tratamientos
relativos a la salud, para que ésta se cumpla en el momento en que llegue a una
situación en que no pueda expresarla personalmente. Pero también hay que decir
que estas instrucciones previas evidentemente no pueden anteponerse a la
decisión del paciente que se encuentre ya en esa situación y pueda manifestar
otra voluntad distinta a la que había expresado en esas instrucciones tiempo
atrás (si se hace podría incurrirse en un homicidio o en un asesinato,
dependiendo de las circunstancias).
Este es otro de los ejemplos en
los cuales la vida no es lo más importante, tal y como comenté en otro post. En
este caso nos encontramos ante el conflicto de decidir entre vida o dignidad,
entre que te obliguen a vivir sufriendo y contra tu voluntad o que te permitan
morir sin dolor. Los contrarios a la eutanasia lo fundamentan entre otras
cosas, en que el tercero que coopera o ejecuta la muerte puede hacerlo movido
por intereses personales. También en que quien se encuentra en una situación de
grave enfermedad o padecimiento de fuertes dolores generalmente no decide de
forma libre y voluntaria porque suelen estar en situación de trastornos que
puedan alterar su capacidad de decisión, sometidos a mucha presión o incluso en
estado de depresión. Según esta última argumentación más cruel me parece seguir
obligando a alguien a vivir, puesto que si su situación le produce tal
desequilibrio es suficiente muestra de que no permitirle acabar con ella, o
haberle permitido llegar a ese estado no dejándole decidir sobre su derecho a
la vida antes de que esté en situación de no poder decidir por sí mismo, es una
crueldad.
La cosa se complica más si cabe
cuando hablamos de casos en los que el enfermo no puede decidir por sí mismo y
son sus familiares los que han de hacerlo. ¿Quién debería tener preferencia a
la hora de tomar la decisión? ¿Qué debería ocurrir en caso de que los
familiares no se pongan de acuerdo? ¿Y si solo tiene dos hijos y uno pretende
una cosa y el otro la contraria? Un caso controvertido es el de Terri Schiavo
en EEUU. Tras 15 años en estado vegetativo, su marido, pensando en que ella no
hubiera querido esta situación, autorizó a los médicos a interrumpir el soporte
que la mantenía viva. Según él, ella había manifestado en varias ocasiones su deseo
de que en caso de que estuviera en esa situación se acabara con su vida. Sus
padres en cambio se negaban alegando que Terri era muy religiosa y que era
imposible que hubiera expresado eso. Finalmente, un Juez de Florida autoriza la
desconexión de la sonda con la que Terri era alimentada falleciendo ésta días
después.
También puede darse el problema
de que no solo existan motivos morales, sino también intereses personales.
Puede que lo que mueva a una persona a tomar la decisión de practicar la
eutanasia a un familiar que no pueda decidir por sí mismo sea un motivo
económico, como podría ser una sustanciosa herencia, y no el pensar en qué es
lo mejor para el enfermo. Por supuesto que si se demuestra que hay un móvil
diferente al bien del paciente podríamos llegar a hablar de un homicidio o
incluso asesinato, no de eutanasia.
Regulación de la eutanasia en Europa.
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Holanda
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Despenalizada
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Bélgica
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Despenalizada
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Luxemburgo
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Despenalizada
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Reino Unido
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Penalizada
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Alemania
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Penalizada
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Francia
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Penalizada
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Suiza
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Penalizada
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Dinamarca
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Penalizada
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Como podemos ver salvo en
Holanda, Bélgica y Luxemburgo (desde 2008) en el resto de países analizados la
eutanasia no está permitida.
Holanda ha sido el primer país en
despenalizar la eutanasia (abril de 2002), se considera eutanasia cualquier intervención directa y eficaz del médico que cause la muerte del
paciente con una enfermedad irreversible o en fase terminal y con padecimiento
insoportable a petición expresa de él. Es importante resaltar que quien ha de
practicar la eutanasia ha de ser un médico. Si no es un médico el que la
realiza la
ley holandesa castiga el disponer de la vida de otro con penas de hasta 12 años
de prisión y multa. La persona que solicite la eutanasia ha de
residir en Holanda y su decisión ha de ser voluntaria y meditada. La voluntad
puede haber sido manifestada en un documento de voluntades anticipadas. Además
es obligatoria la consulta de otro médico que corrobore que se cumplen los
requisitos.
No solo los mayores de edad
pueden solicitar la eutanasia en Holanda, también los menores entre 16 y 18
años si son plenamente conscientes y si los padres han participado en el
proceso de decisión, así como los menores entre 12 y 16 años con madurez
suficiente y si los padres están de acuerdo con la decisión del menor.
Discutible es que se incluyan los menores de 12 a 16 años y no se contemple
una mínima regulación para los incapaces, a los que no se les permite la
eutanasia en ningún caso.
Durante el año 2012 en Holanda se
practicaron 4188 eutanasias.
En Bélgica la eutanasia se
permite desde Mayo de 2002. Para poder
solicitar la eutanasia el paciente ha de ser mayor de edad o menor emancipado,
capaz y consciente de su petición. La petición del paciente ha de ser voluntaria,
reflexionada y sin presiones exteriores. Se permite manifestar la voluntad en
un documento de voluntades anticipadas con vigencia inferior a 5 años (desde
2003).
También ha de ser consultado otro
médico y ha de pasar un periodo de un mes desde la petición de la eutanasia
hasta la realización de esta.
Actualmente se está sometiendo a
votación, ya ha sido aprobada por el Senado el pasado 19 de Diciembre de 2013 y
ahora ha de ser sometida a votación del “Congreso” belga, la despenalización de la eutanasia para menores de edad que cumplan
determinados requisitos. Estos requisitos son, además de que sufran dolores
físicos insoportables y que estén en fase terminal de su enfermedad, que tengan
el permiso por escrito de sus padres, de un equipo médico y el aval de un
psicólogo.
En 2012 en Bélgica se realizaron
1432 eutanasias, es decir, el 2% de los fallecimientos de ese año.